no es apología, es memoria

Foto: Verónika Mendoza

Primero de mayo: un día de lucha de los trabajadores

Publicado: 2015-05-03

Por Carlos Castillo Peralta.

El 1° de mayo no es un día festivo como muchos pueden creer. En esta fecha conmemoramos la gesta heroica de los obreros norteamericanos en reclamo por sus derechos y mejoras laborales (fundamentalmente la reducción de la jornada de trabajo a 8 horas diarias) y la violenta represión de que fueron objeto por parte de la patronal y el Estado. En efecto, los mártires de Chicago, fueron detenidos e injustamente ejecutados tras la jornada de protesta del 1° de mayo de 1886. Por consiguiente, el objetivo de conmemorar este día es incentivar la organización y la lucha de la clase trabajadora de todos los países en contra de la explotación despiadada y por una sociedad más justa e igualitaria. Es decir, este día es un canto a la lucha de los trabajadores para hacer frente al capital.

Por ello el 1° de mayo, en el contexto actual de desaceleración de la economía producto del modelo neoliberal extractivista primario exportador, y en que el gobierno de Ollanta Humala, títere de los grandes grupos empresariales (CONFIEP, SNMPE, SNI, ADEX, etc.), se propone que los costos de la crisis sean asumidos por los trabajadores mediante la implementación de una serie de medidas antilaborales (paquetazos neoliberales) que sólo benefician a los grandes empresarios transnacionales y nacionales, nos obliga necesariamente a reflexionar sobre las tareas y retos que tenemos que enfrentar junto a los trabajadores en la etapa actual.

En ese sentido somos conscientes de la derrota estratégica propinada tras más de dos décadas de implementación de políticas neoliberales y tras la gigantesca ofensiva ideológica desatada tras el derrumbe de la URSS y los regímenes socialistas de Europa del Este, donde la clase trabajadora ha sido despojada de gran parte de las conquistas obtenidas que costaron sangre, sudor y lágrimas, se desmanteló la sólida organización sindical siendo reducida a su mínima expresión, y los partidos políticos obreros hicieron crisis. Esta situación configura un difícil panorama para los trabajadores.

Así, en materia de derechos conculcados tenemos:

a) Formas de contratación temporal lo que facilita los despidos individuales y colectivos.

b) Tercerización laboral, permitiéndose la contratación de trabajadores mediante intermediarios que relevan al empresario de sus compromisos laborales.

c) Implementación de una gran cantidad de regímenes laborales discriminatorios con menos derechos.

d) Recorte de derechos sindicales como el derecho a la afiliación sindical y a la huelga, mediante amenazas de despido y en otros casos mediante prebendas económicas, debilitando los procesos de negociación colectiva.

e) Privatización de la seguridad social, creándose las AFP, que ni siquiera garantizan una pensión mínima digna.

f) Violencia en el sector construcción civil ejercida por delincuentes reunidos en seudos sindicatos reconocidos durante el segundo gobierno aprista con el fin de destruir la organización sindical en dicho sector.

Sin embargo, esta situación ha empezado a cambiar desde fines del año pasado en el marco de la lucha por la derogatoria de la Ley 30288 (Ley Pulpín), abriendo una nueva etapa en el movimiento popular, y que ha permitido la creación de nuevos espacios de lucha, como las Zonas, que vienen participando activamente de las coordinaciones con los sindicatos y federaciones para convocar acciones de lucha unitarias. En ese sentido hay una recuperación del movimiento sindical y del movimiento popular, pero ésta aún es insuficiente.

En consecuencia, creemos que para consolidar este proceso es necesario pasar nuevamente a una ofensiva que mantenga la agenda laboral presente, puesto que aún es necesario desmontar las normas antilaborales como el Decreto Supremo 013-2014-TR (Licencia para despedir) y el archivamiento definitivo del Proyecto de Ley 4008-2014-PE (Ley Pulpón), iniciativas que permiten los despidos masivos y selectivos de trabajadores, activistas y dirigentes sindicales, cuando el empleador así lo decida, y que además permiten la reducción de los salarios. Y a diferencia de la Ley Pulpín, estas normas no afectan sólo a un sector de la población, sino que afectan a todos los trabajadores y trabajadoras sin distinción de edad. Otro tema importante es el referido al aumento de la remuneración mínima vital (RMV), que los empresarios y el gobierno se niegan a discutir. En ese sentido es necesario sumarnos a las acciones de lucha unitarias como la jornada nacional del 8 de abril, la huelga minera indefinida convocada para 18 de mayo, y el próximo paro nacional cívico popular convocado para el 9 de julio. La idea es nuevamente conseguir que se desmonten estas medidas antilaborales.

Asimismo, consideramos que el 1° de mayo nos debe plantear nuevamente el tema de la unidad de los trabajadores, de los sectores populares, y de la izquierda para enfrentar el peligro que representa la posibilidad que el continuismo neoliberal siga gobernando el país, eliminando aún más derechos, depredando el medio ambiente, criminalizando la protesta y reprimiendo salvajemente al pueblo. En tal sentido, reconocemos que la unidad es necesaria para triunfar, pero no se trata de la unidad por la unidad a cualquier costo, es necesario una unidad con principios y con una plataforma programática alternativa al neoliberalismo y basada en compromisos asumidos, pero con los trabajadores y los sectores populares.

Finalmente, consideramos que es necesario saludar a los trabajadores de los pueblos hermanos de Latinoamérica y del mundo, que al igual que nosotros luchan día a día con la esperanza de que un mundo mejor es posible. Especial homenaje merecen los trabajadores y el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela víctima de una gran cruzada imperialista y las fuerzas más reaccionarias de la derecha venezolana que intentan retomar el poder que legítimamente han perdido en las urnas y que ha sido ratificado sucesivamente por el pueblo de manera democrática.

¡Viva el 1° de mayo!

¡Gloria eterna a los mártires de Chicago!

¡Gloria eterna a los mártires de la clase trabajadora peruana!


Escrito por

Carlos Castillo Peralta

Soy ingeniero, con Diploma de Posgrado en Gestión Pública. Capacitador y consultor en temas de Gestión Pública y Comunicación Política.


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DIVAGANDO

Una reflexión crítica sobre política y otros temas...