no es apología, es memoria

Escuela de Cuadros

Rosas y fusiles

Sin la presencia de la mujer en el proceso revolucionario, no hay revolución

Publicado: 2015-11-25

Por Carlos Castillo Peralta.

Aún a comienzos del siglo XX, en nuestros países, las mujeres (incluyendo a las de la élite), permanecían dominadas por todo tipo de prácticas discriminatorias y prejuicios, con restricciones en el acceso a la educación, consideradas inútiles para desempeñar cualquier actividad productiva o intelectual y casi absolutamente prisioneras del hogar...

No obstante, en pleno siglo XXI la inequidad de género persiste, sigue vigente en nuestras sociedades y prueba de ello es la violencia de género (incluso en el ámbito intrafamiliar), y se refuerza con problemas como la pobreza, la desigualdad, la exclusión, la falta de regímenes democráticos… Lamentablemente, la normatividad nacional, e incluso los compromisos internacionales, que reivindican los derechos de las mujeres, son formales y retóricos, más que reales.

En el caso del conflicto colombiano, hoy en plena recta final del proceso de paz, no se puede invisibilizar la lucha de las mujeres por sus derechos considerada sin duda como parte fundamental de la emancipación humana.

No obstante, las campañas realizadas por el gobierno colombiano consisten de propaganda de guerra contrainsurgente, colocando la gigantesca maquinaria del Estado para generar imputaciones falaces que pretenden mostrar a los insurgentes como los "malos de la película", responsables del despojo tierras, del desplazamiento de campesinos, como narcotraficantes y entre muchos otros actos detestables, como violadores sexuales.

Pero, lo que el análisis histórico y sin sesgo arroja, es que la mayor responsabilidad de las victimizaciones recae en el Estado y son producto del orden social vigente. Específicamente para el caso de la violencia sexual, por ejemplo, la mayoría de víctimas se encuentra entre las mujeres pobres, campesinas, trabajadoras…, y los verdaderos bolsones de impunidad están entre los paramilitares y los militares. Al respecto, cabe recordar la cita de Sun Tzu: "El arte de la guerra es el arte del engaño".

Con respecto a la violencia ejercida contra las mujeres guerrilleras, una vez son capturadas en combate o en operaciones especiales, estas son sometidas a tratos crueles en la mayoría de los casos (tortura), del mismo modo en los establecimientos penitenciarios son maltratadas y sufren condiciones de reclusión más duras que el resto de las prisioneras.

El documental "Rosas y Fusiles" (La Habana, Cuba), con la participación de las guerrilleras de la Delegación de Paz de las FARC-EP, es una denuncia sobre las diferentes formas de violencia que sufren las mujeres del campo popular colombiano, e invita a la reflexión acerca del rol de éstas en el proceso de transformación social y en el ansiado camino hacia la paz…

Rosas y Fusiles, mujeres de las FARC-EP (documental completo)


Escrito por

Carlos Castillo Peralta

Soy ingeniero, con Diploma de Posgrado en Gestión Pública. Capacitador y consultor en temas de Gestión Pública y Comunicación Política.


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DIVAGANDO

Una reflexión crítica sobre política y otros temas...