el fango está en todos lados

Fuente: FaceBOOK

El voto en blanco o viciado es un voto por el fujimorismo

Publicado: 2016-06-02

Por Carlos Castillo Peralta.

No cabe duda que enfrentamos tiempos difíciles. El 5 de junio próximo, los peruanos debemos decidir una segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, dos opciones que representan la continuidad del consenso-modelo neoliberal.

En ese contexto, quisiera aportar algunas apreciaciones en torno al debate suscitado acerca de la táctica que las izquierdas deberían seguir de cara a la segunda vuelta.

Algunos sectores de izquierda –supuestamente más radicales– han manifestado su intención de votar en contra de ambos candidatos y de promover el voto en blanco o viciado, agitando las consignas: "ni Keiko ni PPK", "contra el neoliberalismo de Keiko y PPK", "contra la farsa electoral y de democracia", "voto de protesta", "voto digno", entre otras. El principal argumento de dichos sectores es que tanto Keiko Fujimori como PPK representan los mismos intereses sin distinciones, se trata del "fujimorismo en sus dos versiones". Por consiguiente, solo queda luchar…

Por el contrario, para un amplio y heterogéneo sector de las izquierdas nos queda claro que lo peor que podría pasarle al Perú es el retorno del fujimorismo al poder y la restauración de su modelo mafioso, criminal y antidemocrático. Es así que hemos tomado la firme determinación de cerrarle el paso a Keiko Fujimori, en las calles mediante una campaña de sensibilización y en las urnas mediante el llamado "voto crítico" o "voto vigilante" por PPK, sin que ello implique respaldar el programa neoliberal de este último o entablar algún tipo de compromiso o pacto.

Lamentablemente, bajo las reglas de juego de la democracia representativa burguesa y en esta coyuntura concreta, el único instrumento con que contamos para impedir el retorno del fujimorismo al poder –expresado en el triunfo electoral de Keiko Fujimori quien lidera las encuestas con suficiente ventaja– es el voto por PPK. Las elecciones las gana el candidato que más votos obtenga, es un asunto de aritmética elemental, así de simple. En ese sentido, promover la opción del voto en blanco o viciado, ciertamente creemos que no tiene sentido. Sería deseable que existieran otros instrumentos políticos pero no los hay.

Si bien es cierto, sabemos quién es PPK, sabemos que representa a la derecha neoliberal tecnocrática, lobbista proempresarial, y si gana, un probable escenario es que haga algún tipo de alianza programática con Fuerza Popular u otras fuerzas de derecha para garantizar la "gobernabilidad" del país y la continuidad del modelo neoliberal. En ese sentido, no nos hacemos ilusiones. Pero, con todo, PPK y Keiko Fujimori no son lo mismo.

Keiko Fujimori representa la herencia y continuidad de uno de los regímenes más mafiosos, criminales y antidemocráticos de la historia del Perú, que ahora tendrá el control casi total de los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial, este último en alianza con el Apra). Keiko Fujimori cuenta, además, con un aparato altamente organizado, con presencia real entre los sectores populares a lo largo y ancho del territorio nacional, lograda en base a una perversa política asistencialista-clientelista-neopopulista. Sumado a ello los vínculos comprobados de Keiko Fujimori y su entorno con el narcotráfico y el crimen organizado, harán que se convierta en una maquinaria imparable a la que con mucha dificultad podremos hacer frente los sectores que buscamos el cambio en nuestro país.

De lo anterior se desprende que PPK es el llamado "mal menor", no cuenta con un aparato articulado con presencia nacional, no tiene bases sociales, de llegar al gobierno –qué duda cabe– sería un adversario de cuidado, pero mucho menos peligroso que el fujimorismo. Por ello, un gobierno de PPK ofrece mejores oportunidades para organizar la resistencia al modelo, de ser el caso pasar a la ofensiva, y a su vez afirmar un proyecto de izquierdas.

Desafortunadamente, no es la opción que hubiéramos deseado, pero así son las reglas del juego electoral de la democracia burguesa, y como señala Antonio Zapata: "El sistema electoral en dos vueltas implica preguntas distintas para cada elección. En la primera vuelta, la cuestión es ¿quién deseas que gane? Por ello, se vota libremente por la preferencia del elector… Pero, en segunda vuelta la pregunta es, ¿quién no quieres que gane? Una vez definido, se vota por el otro" (La República, 25-05-2016).

¿El voto por PPK significa que creemos en el programa neoliberal de PPK? ¿El voto por PPK significa una claudicación de nuestros objetivos estratégicos? La respuesta en ambos casos es un rotundo NO. El próximo 5 de junio, solo tendremos la posibilidad de escoger a nuestro adversario, y siendo así elegimos al menos peligroso. Entonces, no se trata de un asunto de estrategia, sino de un asunto de orden táctico.

A la luz de lo expuesto, promover el voto en blanco o viciado, es una gran irresponsabilidad, dicha opción no tiene las mínimas posibilidades de ganar, sumados los votos en blanco y viciados tendrían que superar los dos tercios (66.6%) del total de los votos válidos para anular una elección, y gran parte de la ciudadanía que acudió a votar en primera vuelta, al día siguiente de confirmados los resultados, redefinieron su voto y ya está definida por una u otra opción, obteniendo Keiko Fujimori una importante ventaja sobre PPK. El voto en blanco o viciado no supera el 13% en promedio según las encuestas.

Asimismo, promover el voto en blanco o viciado favorece a Keiko Fujimori. Los votos en blanco y viciados son votos en contra de ambos candidatos, le restan a ambos. Sin embargo, teniendo en cuenta que la hija del dictador está ganando con una importante ventaja y que en este sector, como reconoce Antonio Zapata "no se encuentran votantes potenciales de Keiko… y normalmente son ciudadanos que rechazan al fujimorismo y que no se ven representados por PPK…" (La República, 25-05-2016), cuya postura es comprensible, además es un derecho ciudadano de libre ejercicio (como lo establece la Ley Orgánica de Elecciones, Ley Nº 26859), pero al fin y al cabo reducen las posibilidades de derrotar electoralmente a Keiko Fujimori y así evitar que el fujimorismo llegue al poder. Si la mitad de ese 12 o 13% que piensa votar en blanco o viciado marcara por PPK, hay grandes posibilidades de evitar el retorno de la mafia.

Entonces, quienes promueven la consigna del voto en blanco o viciado no comprenden que dichos votos no son votos radicales ni de protesta, tampoco son votos dignos, sino todo lo contrario, indirectamente son votos pro Keiko Fujimori… Y nadie que se asuma de izquierdas debería actuar de esa manera.

¿Cómo se puede promover el voto en blanco o viciado frente a una situación como la que hemos descripto? Al parecer los sectores que promueven el voto en blanco o viciado estarían relativizando el peligro que representa el retorno del fujimorismo al poder y su legitimización como proyecto político de consecuencias en el largo plazo.

Por lo demás, promover el voto en blanco o viciado es una forma de abstencionismo político, es una manera de eludir las responsabilidades políticas de la izquierda en una coyuntura decisiva para el país, y simplemente se repliegan en su intimidad dejando que el resto de la ciudadanía resuelva este dilema político, heredado además de nuestra incapacidad de haber generado otros escenarios. Dicha actitud no es radical ni revolucionaria, es política burguesa pura: no me gusta, no elijo nada, no participo y tampoco tengo una estrategia insurreccional de masas: es decir, nada de nada.

Finalmente, la consigna del voto en blanco o viciado revela una perniciosa mezcla de dogmatismo y de reformismo, envuelto bajo una falsa aureola de radicalismo revolucionario. Tiene que ver con la idealización de la "lucha en las calles" y con un profundo desprecio por la lucha legal o electoral. Sabido es que toda exageración de las posibilidades de la lucha legal o extralegal conduce a cometer inevitablemente errores. Tiene que ver, además, con una malsana ficción del revolucionario perfecto, inmaculado, límpido, puro, que sólo existe en su imaginación. Sin comprender que en el desenvolvimiento de la lucha de clases hay avances y retrocesos, y por ello no siempre podemos actuar políticamente según nuestros deseos, sino producto de un análisis concreto de la situación concreta. Parafraseando a Sinesio López, la lucha no siempre se libra entre el bien y el mal, sino que muchas veces ella se da dentro del mal, y ahí nos vemos obligados a tomar posición entre dos males, para salir de él del mejor modo posible (La República, 28-04-2016).

Por consiguiente, la opción del voto en blanco o viciado, ciertamente creemos que no tiene sentido…

Lo que ahora nos toca es cerrarle el paso al fujimorismo en las calles y el 5 de junio próximo en las urnas sin vacilaciones.

Por justicia, dignidad y memoria #KeikoNoVa #NiBlancoNiViciado #FujimoriNuncaMás!!!


Escrito por

Carlos Castillo Peralta

Soy ingeniero, con Diploma de Posgrado en Gestión Pública. Capacitador y consultor en temas de Gestión Pública y Comunicación Política.


Publicado en

DIVAGANDO

Una reflexión crítica sobre política y otros temas...